Vida de agencias

Una agencia de noticias podía ser grande o pequeña, dependiendo del número de radios, televisoras o diarios suscritos al servicio. Independientemente del “tipeador” contratado para tales fines, para ser corresponsal el primer requisito, además de cumplir rígidos turnos, era saber usar un teletipo. El segundo, poder sintonizar las frecuencias de transmisión.

En general, cada medio de comunicación tiene un manual de estilo al cual conviene ceñirse férreamente para no recibir reclamos de los clientes y de la propia sede. Dependiendo del origen de la agencia, anglosajona o latina, las emisiones de noticias se estructuran del mismo modo aunque con distintos rangos de caracteres: Flash, Urgente, Crónica, etc.

Unas largas cintas amarillas eran perforadas al teclear rápidamente un teletipo. Parecía un código Morse llevado al papel y que luego era colocado en una base y con un simple click, la máquina lo leía velozmente, transmitiendo vía señales de radio a las diferentes subestaciones retransmisoras que podían estar en los sitios más remotos. Point a Pitre, en medio del Caribe, era una de ellas y en su leve detención rumbo a Paris. Con las frecuentes tormentas solares que alteraban el espectro magnético muchos textos transmitidos presentaban fallas. Algunos minutos de “arqueología” de un paciente periodista conseguían re – crear la crónica en cuestión.

En muchos casos, las largas crónicas de fin de semana eran “picadas” con antecedencia para enviarlas el día indicado o con la indicación “con embargo”. Los muchachos contratados como office-boy eran los encargados de tipear cuidando de mantener cerrada la clavija que conectaba a las señales satelitales. Caso contrario, la sede receptora podía retransmitirla a sus abonados en cualquier descuido.

Se aproximaban los Juegos Panamericanos y en Bogotá, Steve el director de una agencia estadounidense era como muchos periodistas escéptico, hedonista además de extremadamente profesional. Durante un largo fin de semana (Viernes Santo), Steve le pidió a Héctor, un joven periodista sureño, que aprendiese a usar los teletipos para trabajar – días después – con el equipo internacional que llegaría a cubrir el evento.

Steve se fue a casa a almorzar y a disfrutar de su piscina y Héctor se quedó en la agencia, acompañado de un periodista y un teletipista. Una tarde somnolienta marcó el inicio de su práctica frente a la máquina. Por lo que recuerde, no hay periodista que no haya hecho sus primeras prácticas matando a gobernantes, haciendo biografías ex mortem de políticos, intelectuales o artistas que circulan por el planeta.

En Santiago, aquella tarde un tanto calurosa del Viernes Santo era quieta y con poca actividad noticiosa. Charly y yo nos abalanzamos al teléfono cuando sonó, cada uno sospechando que era de la oficina de cada cual. Fue su turno. Cuando colgó me miró como sin poder entender lo que había escuchado. Mi curiosidad era enorme, temiendo un “golpe” que mi agencia pudiese perder. – Desembucha, le dije.

Sonrió con ironía y respondió:

-¿Quieres ir al aeropuerto esta noche?

Por supuesto, respondí. Pero a qué?

  • A recoger a un periodista chileno que fue expulsado de Colombia.
  • ¿Por quéeee?
  • Mató, dijo dibujando en el aire las comillas, al Presidente Pastrana….
  • ¿Cómo que “mató”?
  • No se, lo embarcaron en un avión que debe llegar en tres horas. Y tengo que ir a recibirlo.
  • Te llamó Steve?
  • No. Steve estaba en su casa cuando lo detuvieron. De él no se sabe nada aun.

Una vez en el aeropuerto a la espera del avión, Charlie se comunicó nuevamente con su oficina donde le informaron que había sido otra agencia la que había divulgado desde Europa y basándose en “fuentes periodísticas”, un flash, indicando la muerte del Presidente Pastrana.

Cerca de medianoche aterrizó el avión proveniente de Bogotá y no fue sorpresa el que las autoridades del régimen militar chileno nos informaran que el joven periodista no podría ingresar a su propio país. Su fama le antecedía.

Era un peligroso elemento que consiguió desestabilizar la democracia colombiana con un simple y escueto Flash El Presidente Pastrana murió hoy aquí. Seguido de un Urgente: El Presidente Pastrana murió hoy aquí víctima de un atentado.

Faltó la tercera fase, la crónica. No alcanzó a salir al exterior porque la policía colombiana invadió las instalaciones y detuvo a todos los presentes.

Mientras devoraba un sandwich a la espera del próximo avión a Madrid donde, para su suerte, se encontraba su padre, el novel terrorista-periodista rejuró que no supo cuál de sus futuros colegas movió la palanca que dejó escapar las crónicas que lo lanzaron a una fama efímera y a un largo exilio.

 

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