Cuando Bin Laden cambió al mundo

Difícil quedar impávidos y no cavilar frente a la muerte del alto, flaco y aparentemente asceta líder de Al Qaeda, el empresario y teólogo saudí Osama Bin Laden.

Fue empresario mientras pudo sacar provecho de sus amistades occidentales. Y se hizo líder religioso, buscando purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales, cuando sus amigos lo abandonaron.

En el Golfo de Omán, por ahí cerca de Karachi y a más de mil kilómetros de donde murió, dicen que están sus restos. Para no ofender a un tercio del planeta lanzaron su cuerpo al mar. Y para no ofender a los otros dos tercios, evitaron crear una tumba que a futuro mereciera recordatorios.

Los noticieros precisan los ritos musulmanes que se le practicaron a bordo de la nave estadounidense,  adonde lo llevaron después del tiroteo en Abottabad, cercano a Islamabad. Un rito políticamente correcto.

Justamente esta semana le respondí a un universitario que,  musulmán no es sinónimo de árabe, terrorista o extremista, como se ha enclavado en el imaginario colectivo del planeta en los diez últimos años.

Hoy muchos respiran aliviados al saber que el cabecilla de la Guerra Santa contra Occidente está muerto. Estados Unidos celebra y yo me alegro tibiamente de que su gobierno esté en manos de un Presidente demócrata, menos visceral y más aterrizado que su antecesor.

Estaba en Brasil cuando ocurrieron los sucesivos atentados contra las torres gemelas en Nueva York, el Pentágono y todo lo que vino después. El tiempo paró y la imaginación voló. Aquellas escenas no podían ser reales… tal vez se trataba de una película, al estilo del Ciudadano Kane. Ese 11 de septiembre el mundo comenzó a girar al revés y no ha parado desde entonces.

A menos de diez años de aquel sombrío Septiembre, el franchising de Bin Laden crece tal vez al mismo ritmo que las franquicias de McDonalds, las miradas de miedos se concentran  en rostros morenos que intentan ingresar a territorio estadounidense, WalMart vuelve a vender armas junto a los cereales, en los aeropuertos las autoridades mal traducen las instrucciones en inglés, viajar se hace cada vez más incómodo por las “medidas de seguridad”,  muchas de ellas sin sentido. Y nada elimina de las mentes la posibilidad de macro atentados en cualquier lugar, porque hoy la fiera tiene múltiples rostros.

Se impuso la “sociedad de la seguridad” y se implantó la industria del terror. Desmontar hoy esa “anti- economía”, parece el sueño del pibe; dejaría cesantes a millones de expertos, estrategas y empresas de seguridad, más allá de las históricas instituciones de preservación social.

Del otro lado, las cucarachas paranoicas seguirán alimentando la cadena donde la Humanidad se fagocita entre el narcotráfico, la esclavitud sexual, la extorsión a migrantes, las “maras” o tribus urbanas; y todos asolan a  estas Américas con sus AK47 o “cuernos de chivo” tan populares, consolidando la industria del terror.

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2 Respuestas a Cuando Bin Laden cambió al mundo

  1. mas dijo:

    Maga
    el miedo como motor de la industria y de la política exterior norteamericana hace palidecer la imaginación más creativa del terror. Seguiré pensando hasta donde serán capaces de seguir haciendo montajes, partiendo por las torres gemelas, con el solo objetivo del oportunismo político y la superación del “momento económico”

    buen artículo!!!!

  2. magalegria dijo:

    En las Américas es la sociedad del miedo que está llegando a Europa donde aun es de la incertidumbre.

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